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A veces soy un queso.  Confieso que, algunas cosas me salen muy fácilmente y otras, me cuestan más que sacarme una muela de juicio sin anestesia.  14203421_10157608478225128_1779320262_o

Bueno…  a pesar de escribir este blog hace ya más de dos años y compartir con ustedes mi cotidianidad y experiencias, me cuesta muchísimo hablar de mi. No sólo hablar sino expresar lo que quiero, lo que necesito, lo que espero…

Ni hablar de tomar decisiones donde mi corazón está en juego, donde las cosas pueden no salir como quizás espero…

Sip.  Soy la abanderada número uno en acompañar iniciativas ajenas, sobre todo de mis afectos. Los empujo, los arengo, los animo y les doy cantos de coraje.  

Pero en cuanto a mí, cada decisión que tengo que tomar o cada vez que tengo que expresar lo que quiero, entro en una trituradora sentimental a partir de la cual me angustio, me pongo ansiosa, lo corro a un costado y hago de cuenta que no tengo que decidir nada, luego lloro de miedo…  y así… soy una montaña rusa de emociones,  y no de las más placenteras…

 

Esto me pasa con las cosas que yo siento grandes.

Cuando tuve que empezar a tomar cortisona, tuve la pastilla sobre la mesa durante toda la mañana y a mi papá del otro lado del teléfono diciéndome “dale”.

Cuando tuve que empezar el tratamiento con los inyectables biológicos y no me podía inyectar sola, ahí estaba Male para darme ánimo o ponerme una aplicación un lunes por la mañana.

Cuando tuve que empezar a usar las valvas de descanso para evitar que mis manos se torcieran y vencer el miedo de dormir con mi novio superando el hecho de que parecía un personaje salido de la guerra de las galaxias.

Y no sólo con la artritis… sino con otras cosas.

  • Cuando empecé a comunicarle a mis amigos y familia que necesitaba irme unos meses a extranjero.
  • Cuando tuve que animarme a pedir una licencia en el trabajo porque quería irme unos meses a estudiar afuera.
  • Cuando tuve que empezar el proceso de aplicación a un trabajo, a pesar de que contaba con el apoyo de colegas y amigos. Y pedir las correspondientes cartas de recomendación.
  • Cuando tenía el teléfono en la mano y re-pensaba incontables veces cada palabra del mensaje que quería mandarle al chico que acababa de conocer y me gustaba mucho. O cuando tuve que compartirle algunas cosas de él que no me terminaban de cerrar…

Y así… infinidades de situaciones…  puedo hablar en un auditorio con más de mil espectadores acerca de algún tema laboral o subirme a un escenario en una muestra de teatro y hacer personajes ridículos y expuestos. Pero se me va la paz de solo pensar en una conversación uno a uno con alguien que me importa y más si el tema me es muy cercano emocionalmente, si es una conversación acerca de algo que me asusta o considere un defecto o una falta… Prefiero que me pase la inquisición por encima!

En algunos casos,  no tuve muchas opciones…  los remedios había que tomarlos…  los tratamientos, hacerlos…  de una manera u otra.

Haciendo un “sincericidio” conmigo misma, me di cuenta que mi miedo a equivocarme es enorme, que le tengo pánico al prejuicio y al etiquetamiento, y que en esos momentos previos a compartir algo o a tomar una decisión importante, me siento muy sola.

Lo maravilloso de esta vida es que si uno realmente quiere hacer un cambio, el universo se encarga de ponerte las herramientas a mano._dsc2394

En julio me contacto Olivia, una periodista de la red Univision de Miami porque le interesaba hacerme una entrevista acerca de mi experiencia con la artritis a partir de su lectura del blog.  

Al principio entré en pánico,  “en qué momento se me ocurrió ponerme a escribir un blog?!?!?!? “.  Y no se dan una idea la cantidad de veces que quise darlo de baja…

Después junté coraje y decidí, a regañadientes, que este miedo no podía ser más que yo (porque también soy muy cabeza dura): respondí sus mensajes y preguntas y hasta le mandé una selección de las hermosa fotos que había sacado Edu para ilustrar la nota.

https://www.facebook.com/EduBermudezFoto/?fref=ts 

http://edubermudez.500px.com/

Casi dos meses más tarde Cari me pidió, después de un intercambio de emails, que aportara unos párrafos para la columna que escribe semanalmente. El tema: mi experiencia luego de mi divorcio y el volver a confiar… Me sentí desnuda.

http://www.revistaohlala.com/1936970-la-importancia-de-volver-a-confiar

Los miedos nos hacen sentir que estamos frente al Everest sin equipo ni ropa de invierno… y luego de actuar, entendemos que no era más que un castillo de arena en la playa…

Después de ambas experiencias, llegaron mensajes de desconocidos y de distintos países compartiendo sus propias experiencias, dificultades y desafíos a partir de vivir con artritis…  Lo mismo de aquellas personas que habían pasado un desengaño amoroso similar al mio. 14232391_1235742126475200_3054813514410733821_n

Desde el principio del blog muchas personas también me escriben para contarme que alguna frase las calmó, las hizo sentir mejor o la música que acompaña el post les alegró la mañana… Y esto es lo que hace que lo mantenga. En estos espacios de compartir esto nos encontramos y conectamos con otros. Y creo que esas conexiones nos hacen entender a todos que somos bien humanos… y por ende más cercanos. Como diría Lore, todos pero todos tenemos algo…

Por eso quería compartiles que todos los miedos que siento son incómodisimos fantasmas y que tengo más autoprejuicios de los que alguna vez imaginé. Creo que de alguna manera no estamos preparados para aceptar estas emociones y no sabemos mucho cómo lidiar con eso…

Lo que alguna vez me dio vergüenza contar,  lo que a veces me da miedo pedir,  lo que me cuesta transmitir, es justamente lo que más humana me hace.

Y como me dijo Maru el otro día, esos miedos que siento frente a una decisión o una expresión de deseo debo entenderlos como cosas importantes para mi, valorarlos, aceptar lo que siento, y transitarlo aunque sea incómodo y por sobre todas las cosas, darle el lugar al otro de conocerme como soy hoy y con todo lo que he vivido.

1381509_10154908582815128_6000198451308194704_nY justamente, otra vez, todo esto me hace más humana y por ende, más cercana a la gente.

Que encuentren dentro suyo la fuerza y tranquilidad para enfrentar toda situación que aparezca en su camino, y el coraje que puedan necesitar para encarar los próximos desafíos

Fuerza mis desarticulados!!

>> Y una dedicación y agradecimiento especial a Euge, Maru, Mache y Lili por estar ahí siempre y acompañarme desde lejos haciéndome sentir CERCA… Y a Cari por permitirme desnudar la experiencia desde la escritura acompañándola en su espacio. 

6 pensamientos en “Yo, robot

    • Querida Maru, muchas gracias por iluminar a traves de tu coaching y tu apertura, el proceso de muchos otros que a veces necesitamos una palabra de aliento o que nos ayude a entendernos un poco mejor…

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  1. Así es hermosa, a todos nos pasa sentirnos un poco solos ante las desiciones. La parte mala? Solo uno puede decidir y animarse o no. La buena? Nunca estamos realmente solos… Siempre tenemos un séquito de amigas de oro que están ahí, esperando para alentar, apoyar o consolar sea cual sea el resultado. Gracias por estar, siempre Lolita de mi ❤

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