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Ayer hubo un tiroteo en Munich, antes un camión en Niza, bombas en Estambul, una masacre en Orlando.

Hechos así generan estupor, sorpresa, dolor, miedo, bronca, sensación de injusticia…

Se despiertan las grandes contracampañas, contraataques, los grande “contra todo”. Se genera una interminable cadena de sentencias y reacciones que no generan nada positivo: Nos focalizamos en lo grande, en las grandes contestaciones, en los grandes actos, en las gigantes manifestaciones, nos congregamos, nos declaramos, nos expresamos…

Y cuando veo esto, muchas veces pienso que la respuesta está más en las pequeñas, cotidianas y simples cosas.

***

Esta mañana me acordé de una situación que ocurrió en uno de mis últimos viajes.  

FB_IMG_1469385493695Era una de esas noches calurosas y pegajosas de vacaciones en Tailandia, donde lo occidental y oriental se entremezclan en una isla pequeña.

Volvíamos de alguna fiesta y Sebas se acercó a una chica, desparramada en el medio de la calle, pasada de lo que fuera que hubiera tomado o ingerido, claramente no estaba muy bien, para preguntarle si necesitaba algo.

Resultó ser argentina y en ese momento realmente no podía consigo misma. Entre vómitos, mareos y un malestar importante, ella decía que esperaba a la amiga.  Sebas se quedó un rato charlando con ella, le dejó su número de teléfono por cualquier cosa, le ofreció que la lleváramos a su hotel y después, para que no se deshidrate, le compró una botella de agua.  

Yo miraba esta escena desde afuera y me quedé abstraída por el gesto.IMG-20160114-WA0052_resized_20160724_084016603

Sebas no tenía ninguna obligación… Dejamos de hacer lo que estábamos haciendo para acompañarlo a comprar el agua… Pero me di cuenta del valor de esos 15/20 minutos que pasaron, significaron algo en la vida de otra persona.

Esa chica, esa noche, no se sintió tan sola en medio del malestar de su borrachera, tampoco se deshidrató de tanto vomitar, tampoco le pasó nada malo, porque todo ese tiempo estuvo acompañada…

Un simple gesto, unos minutos… eso es todo lo que necesitamos… El Principito lo viene gritando desde su planeta desde hace años… valorar las pequeñas cosas…

“La realidad es una fruta que crece a partir de la semilla de nuestra conciencia. Cuando queremos trabajar en cambiar nuestra realidad física, tenemos que trabajar en nuestra realidad interna” – Yehuda Berg

***

A lo largo de mi camino con la artritis he recibido y he aprendido de muchísimos gestos.

14599648334500La realidad es que yo hoy dependo en gran medida de los gestos… muchas veces de desconocidos. Dependo de que me ayuden a abrir una botella o el termo del mate, a cerrar un vestido, a cargar una bolsa pesada.  

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Gandhi

Screenshot_2016-07-24-20-45-11_resized_20160724_085845895Mi artritis me hizo darme cuenta que yo era distinta. Que había cambiado. Y por eso tuve que trabajar muchísimo en volver a encontrarme, a conocerme, a entenderme, a tener paciencia, a quererme.

Fue un gran aprendizaje y la clave para que mi cuerpo de a poquito fuera sanando.

Si bien esta enfermedad no se cura, en la medida en que me fui aceptando y amándome, la violencia con la que mi cuerpo se atacaba a sí mismo, también empezó a mermar.

Si nos concentramos en las pequeñas cosas, en tratar bien a quien tenemos al lado nuestro,  en respetar las diferencias y las elecciones de otros, en atender las necesidades de los que menos afortunados y brindarles oportunidades, creo realmente que desterraríamos la violencia.

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2 pensamientos en “tratame bien

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